Una limpieza puntual se realiza en un momento concreto, cuando el cliente necesita resolver una necesidad específica: una limpieza de obra, una vivienda antes de alquilarla, una limpieza urgente, un vaciado, una intervención especial o una limpieza profunda tras un uso intensivo del espacio.
El servicio de mantenimiento, en cambio, se programa de forma recurrente. Puede ser diario, semanal, mensual o con la frecuencia que necesite cada cliente. Es habitual en oficinas, comunidades, garajes, centros profesionales o locales que requieren una limpieza constante para conservar una buena imagen y unas condiciones adecuadas de higiene.